Pelayo Figueroa
Lunes 14 de Marzo de 2011
No miraré, no miraré, no miraré


pelayo.jpg

Paola ve cosas que el ojo del hombre —en particular el mío— no puede ver. Sabe cuando he abierto el cajón de su velador, pese a que no he tocado nada. Sabe que ocupé el baño, sin que haya dejado la tapa del WC arriba. Sabe que estoy preocupado, aunque me esté riendo. Y sabe que Rúcula es Rúcula, aunque nadie se lo haya dicho en el matrimonio de Pavez. Le basta una imperceptible señal, un objeto apenas fuera de su lugar, un gesto milimétrico, una palabra dicha en un tono nada especial para que ella sepa que algo pasa, pasó o pasará.

Emilio Pereira, a quien no había visto hace semanas, me explica que es un instinto exclusivamente femenino, desarrollado a lo largo de siglos de esclavitud y manía por el orden. Entre cerveza y cerveza tratamos de descubrir qué pista hizo que Paola descubriera a Rúcula.

—¿Estabas nervioso? —me pregunta Pereira.

—Nada.

—¿Miraste a Rúcula muy seguido?

—Una o dos veces.

—Hablaste con alguien sobre ella, ¿apuntándola con el dedo? Ahí Paola de seguro te vio.

—No hablé con nadie.

—Entonces, alguien tiene que haberle dicho.

—Imposible.

Pereira está tan perdido como yo y ambos estamos a punto de declararnos incompetentes, cuando, si me perdonan la metáfora, se asoma una luz entre la tiniebla.

Pereira dice:

—¿Le miraste el escote mientras le hablabas?

Respondo:

—Probablemente.

No me di cuenta en el momento, pero tengo que haber desviado la vista. Es un movimiento reflejo, sin importancia, muy sano, pero generalmente tengo conciencia de que, por cortesía, debo evitarlo. A veces lo logro y muchas veces las sólidas bases de mi voluntad tambalean. Las mujeres saben que un hombre que ha caído en la profundidad de un escote, ya está perdido. Ese hombre está bajo la dominación de ella. Puede ser subyugado. Ella tiene el control. Ella puede hacer lo que quiera con él. Por eso cada vez que me enfrento a uno, pienso: no miraré, no miraré, no miraré.Y es posible que haya perdido esa batalla en el poco rato que conversé con Rúcula. Y Rúcula, cuyo escote ha ganado innumerables duelos, utilizó mi derrota para enviarle un mensaje silencioso a Paola. Y Paola, que estaba a varios metros de distancia, entretenida en otros menesteres, con un vodka en la mano, captó ese mensaje, como capta todo lo que pasa a su alrededor.

Listo.

Con Pereira hicimos chocar nuestros vasos.

Resolvimos el misterio.

5 Comentarios publicados
Posteado por:
Sebastian Eduardo Rudloff Parra
14/03/2011 15:24
[ N° 1 ]

"La voluntad es fuerte pero la carne es debil"... o al menos los ojos.

Siempre una batalla dificil de ganar, muchas veces imposible, dependiendo del escote.

En todo caso, y como dato, he oido (y espero que las blogueras me confirmen o corrijan) que las mujeres tambien le miran el escote a otras mujeres, aunque quisas no tanto como los hombres. Muchas veces la mirada de escote de mujer a mujer viene seguida por un comentario o un pensamiento en relacion a que tal se le ve el escote a la susodicha.

PD: Que dira Paola cuando lea esta columna? O en su contrato matrimonial hay una clausula que permite mirar sin consecuencias a 3 cuotas?


Posteado por:
Roberto Irarrazabal H
15/03/2011 09:57
[ N° 2 ]

Las mujeres usan escote para lucir el busto, y en este proceso de mostrar tan generosamente una parte de su cuerpo saben de sobra las consecuencias. Así que entre la portadora del escote y el observador no hay truco ni engaño y por ende no hay batalla perdida ni mucho menos un hombre "subyugado". El problema está que el mal rato se lo lleva la mujer que anda discretamente vestida, imagine ud. que por alguna extraña moda los hombres de cuerpos atléticos comenzaran a vestirse de forma tal que dejasen al descubierto abdominales trabajados o cualquier otra parte que llamase la atención de su pareja... sin duda algo incomodo.

Posteado por:
Edo. Romero G.
15/03/2011 11:20
[ N° 3 ]

tal vez, Pelayo,
pero cuando No hay filtración externa,
lo más probable es que hayas sido Tú Mismo,
que se delató.

Posteado por:
Ricardo Moreno Olate
15/03/2011 15:21
[ N° 4 ]

Jajaja, no había visto a un tipo más temeroso de su señora….. “Sabe cuando he abierto el cajón de su velador, pese a que no he tocado nada. Sabe que ocupé el baño, sin que haya dejado la tapa del WC arriba. Sabe que estoy preocupado, aunque me esté riendo.” Te pasaste…. Casi pareciera que tiene superpoderes…. El único poder que tiene es tu intenso y constante miedo, como los perros que lo huelen y te atacan.
A veces siento vergüenza ajena de Pelayo, ¿cómo va a ser tan difícil manejar la situación aunque sea a veces para que no lo pillen? …. Y en su caso le castiguen la tarjeta de crédito.
De los escotes… ni hablar son también mi perdición, adoro un buen escote y por sobre todo su contenido… ¿será que mi periodo lactante fue muy corto?

slds desde pancho

Posteado por:
KATHY PARRA CARDENAS
16/03/2011 13:51
[ N° 5 ]

Tan MAMÓN que eres pelayo.....como tan urgido si no hiciste nada...

Eres muy macabeo y eso me molesta en un hombre...baja al hombre a un nivel de rastrero y se pierde el interes por el.

Email Contraseña

Archivo

      Mayo 2012     
Do Lu Ma Mi Ju Vi Sa
    1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30 31    

Los más comentados

Última columna de Consuelo Aldunate: "Saber decir adiós"

191 comentarios

La cruzada del verdadero Machuca

168 comentarios

Crónica de una fumadora en rehabilitación

105 comentarios

Isabel Allende y el Premio Nacional de Literatura: "Estoy dispuesta a dar la pelea"

95 comentarios

Mi vida en primera persona: "Crecí sin padre"

90 comentarios

Las palabras de la ministra Matthei

90 comentarios

¿A ustedes les dijeron que su guagüita venía bien?

77 comentarios

Los más recientes

Discriminada, por primera vez

15 comentarios

La espada y la pared

3 comentarios

La familia escogida

4 comentarios

Interiores

9 comentarios

No estamos solos

11 comentarios

Ruinas

0 comentarios

¿Se le nota?

2 comentarios



  • Blogs de Revistas
Acceso a ediciòn impresa de El Mercurio Noticias online en Emol.com