
Por Sergio Paz.
Afuera nevaba, intensamente. Y el duro concreto del Iron Blosam Lodge, en Snowbird-Utah, parecía concentrar el frío de todas las calles, de todos los céspedes nevados, de todos los techos con estalactitas en los 100, 120 metros del estiloso apartamento.
-Déjame intentarlo a mí -le dije a George, cuando él ya comenzaba a maldecir la chimenea a gas, sin instrucciones de uso, pese a que ahí adentro el vodka se enfriaba sin necesidad de usar cubitos del refrigerador.
Luego me acerqué a los leños, los mismos que ya había visto en mi habitación Mickey Mouse, Wild Wild West, en Disneylandia. Así es que estiré la mano y, no sin dificultad, di con la perilla oculta que hice girar con decisión.
George, intentando ocultar el ligero temblor que comenzaba a sacudir su cuerpo, se había derrumbado en un cómodo silloncito, tipo Starbucks, cubriéndose con una gruesa manta bordada con motivos hopi.
Cuando di con el chispero, lo presioné fuertemente y una gran explosión iluminó el departamento como si se tratara de una cueva prehistórica.
-Sergio, tú eres el hombre -dijo George.
Reímos.
Callamos.
Después de todo ahí adentro celebrábamos nuestro rito de masculina amistad: el viaje anual de esquí. Por lo mismo, sin decir nada, fuimos hasta el sofá-cama, lo abrimos, nos acostamos, apretamos play y comenzamos a ver películas. Luego otra. Y otra.
Cuando desperté, aún nevaba. Afuera los autos seguían estacionados donde mismo, pero ya no se podían ver. Habían desaparecido.
¿Muy gay mi historia? ¿Muy bromance?
No jodan. No dormimos juntos. Queda claro. ¿Sí?
Cielos. Al diablo con esta tontera del bromance; el término que inventaron los afeminados de Hollywood para etiquetar la profunda amistad entre dos hombres; a fin de cuentas, uno de los pocos tabués, zonas no tan bien iluminadas que seguramente van quedando. No sin cubrir todo con un cierto halo de misterio y un toquecillo de latente homosexualidad. ¿Por qué? Porque va a ser. Porque las mujeres son un gran mercado-objetivo. Y, en el fondo, todas las mujeres sueñan con despertar un día, coger el teléfono, llamar a su mejor amiga y, entre sollozos falsos, balbucear: lo sabía, lo sabía, éste es fleto y me engaña con su mejor amigo.
¿Acaso no sería la última, la gran venganza?
No nos engañemos. Las mujeres no soportan que uno gaste el dinero ("el presupuesto familiar", "la plata de las vacaciones", "el dinero para el nuevo microondas que tanto, tanto necesitamos") sin otro objeto que partir con el amiguito (nunca es el amigo, siempre es el amiguito) de pesca a Tierra del Fuego o al partido de Boca en Buenos Aires. Da igual. No es necesario tener la amistad de Ben Affleck con Matt Damon; de Clooney con Brad Pitt para saber que las mujeres, al regreso, estirarán el cogote para preguntar, con una mezcla de sarcasmo e ironía: "¿Y cómo te fue en tu viajecito?".
¿Saben qué hice cuando se estrenó el "Secreto en la montaña"? Pues me hice el tonto. Preferí no invitar a mi señora. Seguro que, en la mitad de la función, ella me hubiera pegado un carterazo y se hubiera disparado una frase del tipo: "¿Tú nunca has ido tan lejos, cierto?".
Pero ¿saben? hay cosas que hoy podría confesar. Por ejemplo, que George me hace regalos. Y yo le hago regalos a George.
¿Muy gay? Jajaja. ¿Cortémosla?
No es que nos regalemos perfumes. O batas para salir de la ducha. No embromen.
Sí nos regalamos cosas, gadgets, que tienen que ver con lo que nos une, con los que nos hace amigos. Y aquí vale la pena detenerse un poco: las mujeres se hacen amigas da igual por qué. De hecho pueden tener muchísimas amigas. Amiguis, dicen ellas. Los hombres, en cambio, sólo tenemos amigos (pocos amigos) para cumplir una meta, un objetivo: conquistar el Polo Sur, vender poleras en Hong Kong, llegar a dedo a Jericoacara/Brasil, cubrir grandes mesas con botellas vacías de cerveza. Así, por muy profunda que sea una relación entre dos hombres, siempre estará mediada por lo que hay en común, por lo que hay que hacer al día siguiente. Las mujeres, por el contrario, suelen convertirse en íntimas amigas justamente cuando están, en la playa, tiradas sobre sus toallas.
A propósito de regalos, recuerdo una anécdota. Una vez fui a Cuernavaca, México, a hacer un video de La Ley. Como iba por las mías, llevaba una cámara de cuarta, en pésimas condiciones. La cosa es que el último día me fui de copas con Mauricio Clavería, el baterista. Y, cuando íbamos por la décima cerveza, él dice que había intentado comprarme una cámara nueva, pero las tiendas estaban cerradas. "¿Cómo me vai a comprar una cámara, pos. Son carísimas. No eres fleto, ¿no?", dije. "¿Y qué importa?", dijo Clavería. "En el grupo siempre nos hacemos regalos caros". "Bueno, pero yo no soy del grupo", respondí. "Claro, por eso finalmente no te la compré", dijo Clavería. Y nos largamos a reír.
Mi señora, debo decirlo, conoce a George, el ingeniero, el pelirrojo, el tipo de perfectos modales, siempre gentil. Y, a poco de intercambiar palabras, dijo: "Cielos, no me habías dicho que George era tan encantador".
-¡Yo me casaría con George! -dijo ella
-Bueno... ¡Yo también! -dije yo.
La verdad es que quien debería estar escribiendo sobre esto de los bromances no soy yo sino Pollo Valdivia. El Pollo siempre tuvo un amigo muy cercano, el Evans. Y, cuando el Pollo Valdivia se casó con Claudia Conserva, poco después el Evans -un tipo tan straight como encantador- llegó a vivir con ellos.
El Evans debe haber vivido, en una casita exterior, junto a la piscina, no sé, ¿diez años? Por ahí. Y bueno... ¿Qué tiene? Se querían, se potenciaban. Claudia aprendió a vivir con él. Y, supongo, logró valorarlo junto al matrimonio.
Vamos al fondo. ¿Qué es esto del bromance? Personalmente, me quedo con la definición original. Esa que nació cuando David Carnie, el editor de Big Brothers -veinte años atrás la revista de skate más taquilla de Estados Unidos- publicó un artículo sobre los bro, los dude, los hermanitos que andan todo el día juntos y, probablemente, pasan más tiempo entre ellos que con sus respectivas pololas.
El tema da para bromear, para palanquear, obvio. Pero, en el fondo, apunta a algo que es difícil clasificar y que, para qué estamos con cuentos, se resume en que hay varias cosas (importantes cosas) que es más entretenido hacer con tu mejor amigo que con tu mujer.
Pero hay más: con tu mejor amigo (ya, bueno, llamémosle el bromance) finalmente cultivas una relación de hermano heredado de la vida. El tipo es un bro, un súper dude, un amigazo, alguien por el cual no dudarías en sacarte la camisa y entregársela bien planchada, eso si es que ves que el dude se está poniendo rojo al sol, tal como lo harías con un hermano de sangre.
Repasando mi propia historia, con los grandes amigos no sólo he dormido en la misma carpa sino que incluso creo haber usado una vez el mismo cepillo de dientes. Puaj. Cosas de cabro joven. Qué va. Con Marcelo, con Roberto, con Alberto he dormido en la misma cama. Nos hemos consolado. Nos hemos dado abrazos. Y hemos seguido siendo perfectamente heterosexuales.
¿Ya les dije que George sabe hacer masajes?
Jajaja.
Sherlock Holmes y el Dr, Watson, Bill Clinton y Al Gore, Butch Cassidy y Sundance Kid, Wilson y Dr. House,
Milhouse y Bart Simpson ¿qué? ¿Eran gays? No. Eran heteros muy cercanos. Tipos que siempre se han cuidado, se han mimado, se han hecho tecito.
Son pareja no pareja. Son hombres en la sabana buscando arrancarle el corazón al próximo león.
Son tipos que cuando viajan en un auto en la mitad de la noche, van tranquilos porque a medias pagarán el peaje, la bencina, los completos, las papas fritas, el agua con gas pero no con mucho gas, todo eso que con las mujeres primero te afecta la billetera y después el cerebro.
El cuento es simple. Claramente, no necesitas parar junto a la carretera, prender fuego y ponerte a asar marshmallows para decir chuta, me casaría con este huevón. Porque, claro, no es eso lo que quieres. Sólo ir. Vencer una cumbre. Un desafío. Luego volver a casa y, especialmente relajado decir "¡Cómo están los niños! ¡Cómo estás, mi amor! ¡Mi único amor!".
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Posteado por: Federico Espinosa Pinó 05/04/2011 10:54 [ N° 1 ] |
Totalmente Snob su artículo, es deprimente y ridículo de principio a fin. Me di el trabajo de leerlo completo y a medida que avanzaba me invadia un sentimiento de verguenza ajena enorme. Saludos. |
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Posteado por: RAMON MOLLENHAUER ARRIAGADA 05/04/2011 11:06 [ N° 2 ] |
Felicitaciones, es un artículo diferente, aunque no para el perfil de personas que leen estos blog, ya que la mayoría busca otro tipo de artículos, mucho foot ball, y otras hiervas, en general muy planos, no saben captar una lectura distinta. |
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Posteado por: Ignacio Chávez R. 05/04/2011 11:17 [ N° 3 ] |
Entretenido artículo! |
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Posteado por: Ada León Cárdenas 05/04/2011 11:30 [ N° 4 ] |
Me gustó! Conozco demasiados hombres que tienen ese tipo de relación -íntima, cercana, incondicional- con su amigo. Si bien es un poquito snob todo eso de ir a pescar a tierra del fuego o subir el everest, creo que es algo que cruza las clases sociales cambiando starbucks por chela y la cabaña en la montaña por la pichanga de domingo. Le hace bien a los hombres asumir sus amores, expresar sus afectos y sacarse las telarañas de los modelos tradicionales de masculinidad. Nos hace bien también a las mujeres. Por último creo que es Sergio es un poco despectivo cuando habla de la amistad entre mujeres, quizás por incompresión o prejuicio, no lo sé. Pero eso es harina de otro costal. En resumidas cuentas, bien entrete la columna, lo compartiré con mis amigos para ver que les parece. Saludos! |
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Posteado por: Ada León Cárdenas 05/04/2011 11:33 [ N° 5 ] |
Me gustó! Conozco demasiados hombres que tienen ese tipo de relación -íntima, cercana, incondicional- con su amigo. Si bien es un poquito snob todo eso de ir a pescar a tierra del fuego o subir el everest, creo que es algo que cruza las clases sociales cambiando starbucks por chela y la cabaña en la montaña por la pichanga de domingo. Le hace bien a los hombres asumir sus amores, expresar sus afectos y sacarse las telarañas de los modelos tradicionales de masculinidad. Nos hace bien también a las mujeres. Por último creo que es Sergio es un poco despectivo cuando habla de la amistad entre mujeres, quizás por incompresión o prejuicio, no lo sé. Pero eso es harina de otro costal. En resumidas cuentas, bien entrete la columna, la compartiré con mis amigos para ver que les parece. Saludos! |
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Posteado por: Christian Ortiz Vanderveer 05/04/2011 12:24 [ N° 6 ] |
3 cosas: 1.- Gay el articulo. Yo tengo un par de grandes amigos con los que hago cosas que indica el articulo, pero jamás usaría este estilo de redacción para definir mi amistad con ellos. 2.- Muy ABC1 el articulo. El 80% de los chilenos con cuea hemos salido de Chile. Y este tipo habla de Utah, Cuernavaca y Jericoacara. 3.- Tiene razón en que con los amigos ´se gastan la plata a medias. Con la polola/señora tení que poco menos que pedir permiso. PD: No se vayan a sentir los gays por el punto nro 1. |
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Posteado por: FELIPE SOTO FERNANDEZ 05/04/2011 16:45 [ N° 7 ] |
con el respeto que se merecen los Gays, creo que el articulo es muy delicado, todos tenemos buenos amigos que nos gusta copartir, llenar el tiempo, que les deseamos lo mejor y sentimos lo mismo de vuelta, un cariño real y puro, pero la manera de exponerlo en estas palabras lo encuentro de lo mas Gay... |
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Posteado por: Jefferis Donald Evans D'Angelis 05/04/2011 17:54 [ N° 8 ] |
Buen Articulo.. ameno y dice muchas de las cosas que hacemos con los amigos.. ¿ quien no tiene o ha tenido un amigo super yunta? |
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Posteado por: Sthanleyee Marzotti Hakim 05/04/2011 20:54 [ N° 9 ] |
esta genial la columna, me encanto muchisimo. voy a mandarsela a algunos amigos ! saludos ! |
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Posteado por: M SOLOVERA GONZALEZ 05/04/2011 22:14 [ N° 10 ] |
Je..je..Como dicen por ahí, la belleza está en el ojo del observador. Muy reveladoras respuestas se han dado entre los comentarios. |
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Posteado por: paulina daire diaz 05/04/2011 22:43 [ N° 11 ] |
Me gusto mucho el articulo. Cuesta tanto encontrar hombres que no anden por la vida pendientes de que los vayan a encontrar gay, si es que son heterosexuales. Cuando los mejores momentos de la vida se comparten con los amigos! Y tener demostraciones de amistad, no tiene pq tener una connotacion sexual. Me encanta hacerle regalos a mis amigas, me voyde paseo con ellas, son una parte muy importantde de mi vida. Y me encantan los hombres que son tan seguros de si mismos, que no se sienten amenazados en su heterosexualidad, por tener un buen amigo, y hacerselo saber. |
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Posteado por: Paolo Metza Gelatti 06/04/2011 09:24 [ N° 12 ] |
te falto agregar...."con los amigos no hay silencios incomodos, con los amigos no es necesario mantener una conversacion constante, te sientas en un sillon y te pones a ver un partido, a lo mas le preguntas....¿queris una cewrveza?...¡esos si que son buenos amigos!. |
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Posteado por: André Espinoza Fuentes 12/04/2011 14:59 [ N° 13 ] |
Me parecio excelente el articulo comparto muchos de los puntos tratados, tengo amigos con los cuales nos juntamos en pro de una cerveza a contarnos nuestras cosas intimidades y problemas algunos casados, otros padres de familia y en conjunto de pronto nos vamos a la montaña por el puro gusto de compartir, escalar y tener desafios entre si y ninguno de momento es gay. |
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Posteado por: Dayana Rodríguez N. 13/04/2011 16:02 [ N° 14 ] |
Buenísimo el tema! Ojalá las mujeres desarrollásemos la mitad de la capacidad que tienen ustedes los hombres de pasarlo bien sin atados: habría otro mundo... y mejor. :) |
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Posteado por: Jessica Andrea Orellana-Saez 19/04/2011 12:53 [ N° 15 ] |
MI VERDADERA NOTICIA DEL DÍA: |
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Posteado por: Patricia Hidalgo Antonelli 29/04/2011 10:24 [ N° 16 ] |
Ok ya lo entendí todo...ja!!!!! |
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