María Cristina Jurado
La figura de Soledad Onetto, de ceñido vestido gris muy corto y tacones altísimos, da vueltas por el departamento con vista espectacular sobre Santiago.
La decoración no es ostentosa. Un puzzle gigante de Nueva York, a medio hacer, preside el comedor: es la terapia diaria de la ex conductora de Teletrece en estos tiempos difíciles. En el living hay cuadros de pintores emergentes, premios y trofeos, sillones con terciopelo fucsia. Nuevos. Han sido comprados por ella y su marido, el ingeniero comercial Rodrigo Alonso -doce años de matrimonio- para su próxima casa que están construyendo sobre una marcada pendiente en Santa María de Manquehue. El terreno ya lo tienen. Y a este departamento, pegado al Country Club, que compraron recién casados, se vendrán a vivir Soledad y Patricio Onetto, sus padres. Con Rafael, su hermano dos años mayor, completan un cuarteto solidario en torno al apellido. "En cada problema hacemos la piña. Somos apiñados, uno para todos y todos para uno. Y en cada crisis, son mi gran apoyo", precisa esta periodista de la Universidad Católica, en el ojo del huracán mediático desde el verano. Al grupo se unió su cuñada Constanza ("la Coty") y sus dos sobrinas, Florencia y Josefina. La Coty ha sido importante: fue ella quien le presentó a su marido hace ya muchos años.
Todo quedó en familia.
Los Onetto, de ascendencia italiana, son su mundo emocional. Igual que los Alonso, la cercana familia de su marido, quien, muy atento, aparece varias veces en el living a ofrecer de todo. Desde champagne francés hasta café italiano. Rodrigo, quien trabaja en el sector automotor desde siempre, cuenta los inicios del romance -cuando, a los 20 o 21 años, Soledad se quería casar y él no estaba convencido- hasta que, directa, ella interrumpe: "Amor, vaya a la pieza que nos desconcentra".
Y Rodrigo parte.
Es tarde y Soledad recién llega, cargada de bolsas: animó hoy un desfile de modas. Otro día da charlas. Y, otro, asiste a un seminario contra las drogas. Son variopintas las actividades que hoy pueblan la rutina de Soledad Onetto. Y no le faltan.
Con su pelo rubio rara vez se baja de los tacos: su imagen física le importa mucho. Tanto, que al ponerse cómoda, bien pasadas las diez de la noche, se enfunda en jeans y otros tacos, sólo algo más bajos. Por eso también, desde que salió de Canal 13, donde trabajó ocho años, ha redoblado su rutina de máquinas, spinning y trote semanal. "En este período de libertad, mi rutina semanal se ha incrementado notoriamente, para felicidad de mi entrenadora", dice.
El gimnasio le sirve para el físico y para los nervios.
Y es que no fue un verano tranquilo para esta periodista que, en menos de diez años, logró elevarse desde una estudiante en práctica hasta llegar a ser uno de los rostros más conocidos de la televisión chilena. Fue subiendo en las encuestas y en la escala de sueldos, lenta, pero implacable.
A juzgar por la gente de la calle -que la sigue como a una amiga cercana- y que conforma su gran público, la guinda de todas sus tortas fue animar el Festival de Viña del Mar, en 2009 y 2010. Un paso profesional que -irónicamente- le costó, probablemente, su salida de Canal 13. Al final, el 1 de marzo dejó su puesto como conductora de Teletrece, el noticiero central de la estación. Aunque el programa informativo iba cuarto en el rating, fue su ventana al mundo, y partió con dolor. Un dolor que reconoce con dificultad, porque el discurso de Onetto difícilmente se sale de libreto.
Y, en el peak de la popularidad que la acompaña como personaje público -es la twittera número uno de Chile, con 400 mil seguidores-, Soledad Onetto, quien cumplirá 35 años el próximo 27 de julio ("soy Leo y bien Leo: leal, energética, fiel, intensa, de confianzas profundas y defensora de mis derechos"), está fuera de pantalla.
La televisión, en su caso, no sólo ha sido un trabajo: es su vocación. Por eso éste no sólo es un momento para rearmarse. También es un momento de incertidumbre.
Se arrellana en el sofá, con poco maquillaje y sus tacos color mandarina:
-La televisión crea personajes. Moldea algo que la gente ve, percibe y entiende como que eres tú. Con mayor razón en mi caso, que fui lectora de noticias por años. Te ven en formato "carné de identidad", incluso por la porción de tu cuerpo que se alcanza a ver en la pantalla. Y el público va construyendo una imagen de ti. Yo he tratado de que haya la menor disociación posible entre ese personaje y mi yo verdadero.
-¿Se refiere a Soledad, la twittera, la periodista matea o la animadora glam de Viña?
-Soy una sola. Y un periodista tiene el derecho de llevar su carrera con toda libertad. Todos ven en mí a una periodista matea, conectada, con 400 mil seguidores en Twitter. Y hay un fenómeno que me pasa en todas las esferas socioeconómicas: la gente quiere acercarse a mí, tocarme. Aun hoy, que estoy fuera de la televisión. Me encanta que no haya barreras con el público. Esa es la prueba de que este personaje que la televisión creó es igual a mí. Yo he construido mi carrera con plena convicción, aunque algunos me critiquen.
La palabra convicción será la que más repita en casi tres horas, al filo de la madrugada.
-A pesar de su popularidad y de que las encuestas la favorecen, Soledad Onetto no tiene pantalla. ¿Por qué?
-Porque soy una mujer de convicciones y las defiendo. Por eso estoy fuera de la televisión. La discusión es: ¿Cuál es el rol de un periodista? ¿Puede o no animar un festival como el de Viña? ¿Puede ser rostro publicitario? Yo digo que sí. Digo que la libertad es esencial en la construcción de una carrera, porque me he construido, y me debo exclusivamente a la cercanía con el público. Ese es mi capital. Y las encuestas lo prueban.
-Pasar de entrevistadora a animadora de entretención puede ser considerado como un desperfilamiento. Y a usted le pasó la cuenta. Fue esa la razón de fondo que hubo en su salida de Canal 13, ¿no?
-Estoy convencida de que las razones de mi salida de Teletrece fueron emocionales, no reales. Simplemente, fue una emoción negativa hacia mí que alguien sintió. Y lo que es peor, las autoridades de Canal 13 intentaron disfrazar estas emociones de razones técnicas. Fue inaceptable e impresentable. Por eso me fui.
-¿Un comunicador no debe proteger su imagen? ¿No es peligroso rozar la farándula?
-¿Peligroso para quién? ¿Es peligroso que a uno lo conozcan? ¿Acaso la fama te vuelve peor periodista? Me parece que aquí hay una discusión que se ha manoseado muchísimo y en doble estándar. Cuando hay periodistas o conductores de televisión que se suman a la Teletón o a una causa parecida, nadie discute. Pero basta que los mismos hagan publicidad en una tienda para que sean ferozmente criticados.
-La Teletón no tiene fines de lucro. Un rostro publicitario gana millones.
-Sí, pero ¿crees que el público se confunde? Yo no creo. No por fotografiarse con el abrigo de piel de una tienda, uno deja de ser buen profesional.
-¿Usted justifica que una periodista seria aparezca en vestido de cóctel en un informativo a las siete de la mañana?
-No lo he visto, sólo respondo a título personal. Hay quienes creen que hay toda una generación de periodistas que han caído en este juego. Me parece peligroso juzgarlos. Hay que trabajar con libertad.
-Las encuestas no piensan así.
-Esta última encuesta Wikén-Collect fue muy importante para mí. Probó que mi salida de Canal 13 fue equivocada. ¡Al fin se pudo probar! Ahora bien, si hubo otros rostros que bajaron, pudo deberse a múltiples factores.
Responde sin soslayar temas, pero sin abrir flancos. Para Soledad Onetto, la celebridad, el glamour y el oficio periodístico no están disociados. Está convencida de que ella puede construir su carrera a mano. Con los parámetros que ella juzgue convenientes. "A mí lo que me importa es mi contacto con el público, es lo que ha hecho mi trabajo. Las encuestas y la industria me lo prueban día a día. Por eso es que este período sin pantalla es para mí un renacer. Estoy segura de que volveré a la televisión".
Un secreto a voces
Dice que ella había escuchado rumores ya desde el 6 de enero de este año sobre su salida del noticiario.
-Yo me sentía muy segura, muy tranquila, por mi trayectoria y mi desempeño. Pero con el correr de los días me fui dando cuenta de que mi salida del noticiero era un secreto a voces. Algo que todos comentaban, sin hablarlo de frente. El secreto a voces era que, en cuanto llegara el nuevo director de prensa, Jorge Cabezas, yo salía de la conducción de Teletrece. Tampoco se me contemplaba en su equipo.
-¿Por qué estaba tan segura y tranquila?
-Nunca imaginé que algo así podía pasarme. Sobre todo porque yo creo en el liderazgo nuevo, ése del cual he leído en tantos libros y hablado en mis charlas. Un líder moderno antepone el bien común a sus propios intereses. En este caso, yo pensaba que los nuevos líderes del canal iban a anteponer el interés general del departamento de prensa -que estaba muy golpeado- a los propios. No fue así. Para mí fue una gran sorpresa.
-¿Está diciendo que el director de prensa, Jorge Cabezas, y el director ejecutivo de Canal 13, David Belmar, no son líderes modernos?
-Lo que digo es que un líder de hoy no puede anteponer sus gustos y preferencias personales al bienestar de los intereses comunitarios. Un líder exitoso y moderno sabe trabajar con todo tipo de gente. Y si no sabe, aprende. No fue lo que pasó en Canal 13.
-¿Por qué habla de decisiones emocionales? ¿De quiénes fueron las emociones que la tienen fuera de la televisión?
-De Jorge Cabezas, el director de prensa. Creo que no soy de su gusto. Pero las razones que esgrimieron, él y David Belmar para sacarme de Teletrece, no fueron las verdaderas. Las quisieron disfrazar de razones técnicas, pero detrás de ellas había emociones. Y no concuerdan con la época en que vivimos, una época de liderazgo moderno.
-¿Usted le cae mal a Jorge Cabezas?
-No tengo idea. Pero está claro que no le gusto.
-¿Su noticiero iba cuarto en el rating, ¿no?
-Sí, y sigue ahí. O a lo mejor va tercero, pero no ha repuntado y no creo que repunte. Es una situación en Canal 13 que no variará rápidamente y no tiene nada que ver con sus conductores. Ningún periodista o lector de noticias tiene el poder de lograr un cambio en pantalla, que se debe a múltiples factores. Ni siquiera yo, con mis excelentes evaluaciones. El cambio tiene que ver con convicciones en el trabajo, con lo encendido o frío que esté un canal, con su parrilla programática. Y eso no depende de periodistas ni animadores. Es más profundo.
-Jorge Cabezas es conocido por su recelo para que sus periodistas no rocen la farándula.
-Yo estaba segura de mi trayectoria. Me sentí súper segura y pensé ingenuamente que un director de prensa nuevo vendría a potenciar un equipo que había sufrido varias crisis. Pensé que iba a tomar en cuenta mis evaluaciones, que es un dato objetivo y que descarta decisiones técnicas en mi salida. Además, había un contrato vigente.
Durante el verano a Soledad Onetto le comunicaron su salida de Teletrece, pero con la posibilidad de ejercer otros roles dentro de Canal 13. Entre ellos, docu-realities, programas de tecnología y entretención. A todo dijo que no. A tres meses de esos días ásperos, la ex conductora crispa involuntariamente las manos y dice, tensa:
-Mi contrato decía, en blanco y negro -lo podía leer y entender un niño de ocho años- que yo tendría a mi cargo durante tres años la conducción del noticiero central denominado Teletrece. No había vuelta que darle. Ellos rompieron ese contrato, porque no alcancé a conducir el noticiero los tres años que estipulaba el contrato.
-Las autoridades de la estación dijeron que su contrato contemplaba la posibilidad de un cambio.
-¡Es que no era cierto! Tanta razón tenía yo, que el canal tuvo que pagar una indemnización que se pactó con abogados.
-Se puso dura. ¿Los sorprendió?
-No tengo idea, pero yo creo que sí. No se lo esperaban. Hice lo que hice con mucha convicción, y es lo que cualquier mujer en mi caso habría hecho.
-Usted dice que esto jamás le hubiera pasado a un hombre.
-De eso estoy segura. Con un hombre en mi lugar, la cosa habría sido muy distinta. La actitud de ellos hubiera sido otra. Creo que pagué el precio por ser mujer. Ellos pensaron que yo iba a aceptar su proposición, a pesar de que rompía mi contrato. Nunca, jamás, pensaron en que me iría. Esta decisión mía creó un precedente.
Se explaya en un tema que le duele y le da rabia. Hace hincapié en que "durante ocho años creí y sentí que mis interlocutores en la estación eran personas. Tuve conversaciones que se fundamentaban en la confianza. Ahora sentí por primera vez que estaba hablando con Canal 13. Mi diálogo era con una institución. Sentí que me subestimaron por ser mujer".
-¿La juzgaron como dócil?
-Claro. Me subestimaron y pensaron que aceptaría lo que ellos quisieran darme. Casi los puedo ver comentando: "Ella se va a quedar, este momento va a pasar". Ellos creían que mi permanencia era obvia. Pero no contaban con que soy una persona que defiende y defenderá sus derechos. Acuérdate que soy Leo, tengo convicción. No genero conflictos, pero si me salen al encuentro, los enfrento hasta las últimas consecuencias.
En su momento, preguntó por qué le querían cambiar sus condiciones de trabajo. Le contestaron que era una decisión ejecutiva y sin vuelta. "Entonces yo dije que si eso era así, yo tenía dos posibilidades como cualquier chileno que trabaja. Quedarme y dar las gracias. O irme. Esa libertad no me la podía quitar nadie".
Y fue, en el curso de esas noches, cuando Soledad Onetto, junto a su marido Rodrigo Alonso y algunos amigos íntimos -en el mismo living de esta conversación- llegó a la conclusión de que "el Canal 13 estaba armando una serie de argumentos asociados a una decisión emocional. Y fundamentando esa posición pública con un supuesto desperfilamiento de mi calidad periodística en aras de la entretención. Era impresentable".
-Las encuestas muestran que, entre 2008 y 2011, usted bajó en credibilidad e independencia. ¿Reconoce el daño?
Contesta con algo de ironía.
-¡Uno no se valida sólo como una periodista incisiva, que siempre va adelante con la pregunta! ¿Dónde se valida la vocación periodística? En el trabajo por y para el público. Toda mi carrera ha sido así. Desde las grandes ligas como comunicadora, en Telenoche, en el ámbito político, con Michelle Bachelet como candidata. También me he validado desde un escenario tan impresionante como el Festival de Viña. Y el ejemplo más patente fue pasar de este seudo mundo de glamour, nuestro pequeño Hollywood, a una fogata con los damnificados del maremoto en Constitución.
-¿El Festival de Viña le hizo bien o mal a su carrera?
-Le debo mucho al Festival, pero fue sólo un peldaño en mi carrera. No me cambió la vida. Yo, al principio, no dimensioné su importancia, fue la gente en la calle la que me hizo darme cuenta de lo relevante que era. Lejos, lo más grande y movilizador de masas que he conocido. Pero para mí fue un trabajo más.
-¿Animar el festival más grande del país, visto por millones, fue sólo un trabajo más? Me cuesta creerle.
-Sé que es difícil creerme. Pero sí, fue una apuesta más, como he tenido tantas y sigo teniendo.
-¿Le gusta la fama?
-La fama me da lo mismo, aunque nadie me cree y eso me molesta. Eso sí, reconozco que quienes trabajamos en televisión gozamos de privilegios. Yo soy una agradecida, pero hay periodistas que quisieran sustraerse a ese grupo de privilegiados. Pero uno no tiene que renegar. No tienes que renegar para intentar blanquear esta postura o establecer cierta investidura frente al público. Lo que sí hay que entender es que esto tiene fecha de vencimiento.
El duelo, la espera
Soledad Onetto repite muchas veces tres palabras: fecha de vencimiento. Que la carrera televisiva puede ser corta y que depende de múltiples factores, que no siempre pasan por la calidad profesional, es para ella un hecho de la causa.
-¿A usted le llegó la fecha de vencimiento en la pantalla?
-Dejar Canal 13 fue una decisión íntima, pero despojada de emoción y con mucha fe. Y fue sin vuelta atrás. Sin arrepentimiento. Así enfrenté el conflicto cuando me estalló en la cara. Soy una mujer muy pragmática y, muy pronto, dividí mis posibilidades para el futuro en tres porcentajes que sumaban casi cien.
Detalla sus cuentas mentales. "Un 33,3%, este período sería un gran renacer, con cosas fantásticas y mejores. Otro 33,3%, este sería un desastre profesional, con ninguna posibilidad de seguir trabajando en lo que más me gusta, la televisión. Y el último 33,3%, mi futuro estaba en otra cosa: un reciclaje profundo que Dios me podría regalar. Se dio el primer porcentaje".
Las cuentas fueron frías, a pesar del momento emocional. Dice la ex conductora, quien, desde marzo a la fecha ha recibido varias ofertas profesionales. Su pragmatismo le impidió quebrarse, porque para ella la respuesta estaba en el futuro y no en el pasado. "No quiero ser la viuda de Canal 13. En cuanto salí del noticiero, me di cuenta de que mi primer 33,3% me auguraba el éxito y hoy se ha convertido en un 99%. Eso lo comprobé con nostalgia".
-¿Por qué nostalgia?
-Me di cuenta de que me iba a ir bien. Por la cantidad de llamados, solicitudes y reuniones que he sostenido hasta ahora con la industria. La nostalgia fue porque me he ido acostumbrando a estar en mi casa, le tomé el gustito. La televisión es muy invasiva, muy intensa. Te come la vida. Al día siguiente que me fui del canal, circulaba por este departamento, veía las conservas vencidas en la despensa, los clósets desordenados, todo apilado. Me pregunté "¿cuándo fue que dejé de preocuparme de mi casa?". La respuesta eran mis años en televisión. Este ha sido un tiempo invaluable para mí. Y también una limpieza espiritual.
-¿Y su duelo? ¿Cuándo?
-Ya lo hice y me duró dos semanas en que estuve muy aturdida. Pero fue un escenario que yo vislumbré desde el seis de enero. Los contratos no se firman porque sí. Yo no podía aceptar, sobre todo nosotros, los conductores, que en cámara siempre estamos hablando de derechos laborales. Hubiera sido elitista pensar que yo, a la hora en que me golpean la puerta, no voy a ser capaz de defenderme por miedo, por cuidar mi imagen pública. ¿Tú crees que yo no sabía el costo que el conflicto podría tener para mí públicamente?
Parapetada en su posición, dice que no tiene miedo de perder a sus seguidores en Twitter, porque "no me generan ningún vértigo", aunque reconoce que su popularidad puede enfriarse si este período se prolonga. Por ahora, compuesta y pensativa, tira líneas. Le gustaría poner un restaurante con su marido. Construir su nueva casa. O tener un hijo, pero no todavía. Pero, a pesar de las ofertas que dice recibir a raudales, Soledad Onetto aún no amarra nada. Tampoco puede dar a conocer una proposición concreta. Su futuro es, por ahora, un misterio.
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Posteado por: Sergio Ruz Merino 11/05/2011 13:36 [ N° 1 ] |
Algo extraño pasó con Soledad Onetto ¿ fue su paso por el Festival de Viña ? |
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Posteado por: Raul Venegas Castro 11/05/2011 13:51 [ N° 2 ] |
Merece la pena comentar esto? |
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Posteado por: eduardo barria gonzalez 11/05/2011 14:31 [ N° 3 ] |
Por supuesto que volvera a la television....... es rubia. |
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Posteado por: Sergio Blume 11/05/2011 15:57 [ N° 4 ] |
Así durante esos años de duro trabajo, casi llega Diógenes a tu casa? menos mal que pudiste reaccionar a tiempo. Cariños Sergio Blume |
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Posteado por: Karen Leiva 11/05/2011 16:39 [ N° 5 ] |
La Derecha al mando del Presidente Piñera y sus cuentos, se han farreado el éxito, la clase media no volverá a votar por un gobierno de derecha nunca más en la vida porque se han dedicado a proteger a los empresarios y las promesas se las pasaron llevó el viento!!!!! Dónde hay que firmar para votar por Bachelet dice un DERECHISTA!!!!!! |
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Posteado por: David González 11/05/2011 19:40 [ N° 6 ] |
la "piraña" trajo consecuencias. |
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Posteado por: María Cristina Vildósola Cincinnati 13/05/2011 11:10 [ N° 7 ] |
Soledad Onetto, mejor quédese en su casa cuidando a su marido y a sus futuros hijos. Creo que como madre será excelente pero no sirve para la televisión. Deje en su lugar a Cony Santa María que ella sí sabe de noticias, de pasarla mal reporteando, de parsarla bien reporteando, es una mujer dura y tiene una entereza mucho mayor que la suya señora Onetto. |
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Posteado por: Pamela Casanova Toro 14/05/2011 14:26 [ N° 8 ] |
que mujer mas yoyo diría mi papa, sabrá que existen más mujeres igual de lindas e inteligentes que ella en este mundo? me parece que la señora soledad Onetto es un poco presumida y con el ego muy grande, habla de sus excelentes evaluaciones del cariño de la gente, de que cariño me habla señora Onetto alguien quiere a un personaje de television? recuerde que usted quiéralo o no solo es un producto televisivo en fin como diría mi hija que pase el next, me da pena decírselo para nadie llora por qué no aparece en televisión por si no se había dado cuenta |
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Posteado por: María Cristina Vildósola Cincinnati 16/05/2011 15:48 [ N° 9 ] |
Y dale con la Soledad Onetto. Mejor vayase para su casita y cuide a su marido y a sus futuros hijos. Ella dice que tiene muchas actividades y planes pero no es verdad, no la llaman de ninguna parte. Está votada y nadie le da mucha esfera porque se cree la super star en cuanto a periodista pero o es así. Es mala, mala pero malísima. Me quedo 100% con la Constanza Santa María, que sí sabe de Periodismo. Se la juega con todo y poco le importa si va bien o mal vestida a leer el noticiario. |
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Posteado por: Manuel H. 17/05/2011 14:34 [ N° 10 ] |
Ya hace años extraño a la Sole Onetto que piropeábamos en el chat del programa PlazaItalia, en el memorable canal 2... le ha pasado a mucha gente que le ha hecho mal irse al canal 13 parece... A veces abarcar mucho deja bien poco para la vejez... e irse mucho a las nubes deja poco en la tierra. Consejo: camine por el campo a patita pelada. No hay mejor terapia. |
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Posteado por: L. Lisap 17/05/2011 16:43 [ N° 11 ] |
jajaja que pena ver a tantas mujeres hablando mal de otra ..mmm habra algun problema personal con esa señora y la sole que en dos oportuniades habla mal de ella y le da barra a la constansa .. mmm |
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Posteado por: Maria dad Eterni 31/05/2011 09:34 [ N° 12 ] |
Me gustaría verte en el Buenos días a todos con Felipe, por favor, busca allí, y libranos de esa chica, que muy poco nos aporta. |
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