Artículo
Martes 14 de Junio de 2011
"Ya no fui madre"


Por Isabel Plant.

La maternidad en Chile está así: hoy somos un país de uno y fracción hijos por mujer. El 47 por ciento de las mujeres chilenas en edad fértil asegura en encuestas que no quiere tener hijos. Las que sí los tienen, lo hacen alrededor de los 28 años en promedio, una fecundidad "de tipo tardío", según el INE. El 65 por ciento de los niños nacidos en Chile son de mujeres solas. El número de madres de más de 40 años se ha cuadruplicado desde 2005. Todas las cifras indican que la que quiere, más que nunca, puede.

¿O no?

A veces, los niños no llegan. Y no porque no se pueda, ni porque exista infertilidad, ni porque se decidió que no se quería ser madre. Hay veces en que los niños que se quieren no llegan porque, a la antigua, la vida no siempre sale como uno la planea.

-Esto es más un tema de cómo se ha dado la vida -es lo que dice Carolina.

-No fue una opción mía, fue porque no se dio -es lo que explica Marcella.

-Sencillamente, no se dio -dice Angélica.

¿Qué hace que hoy, en la era de la familia monoparental, en los tiempos de óvulos congelados y de la mujer al mando, alguien decida esperar una relación estable para recibir al hijo? ¿Y qué se hace cuando esa no llega? Tres mujeres cuentan su experiencia.

"La vida no te espera"

Más tarde Marcella Frugone tiene una "pichanga" de polo; su grupo de amigas armó un partido esta tarde. El fin de semana se va a ir a la playa con algunas de ellas y algunos caballos también. Corre enduro, tiene caballos árabes, tiene además dos perros y vive sola en una cabaña en Chicureo. Trabaja freelance, lo que sumado al arriendo de un departamento en Santiago, le permite darle todo su tiempo libre a los animales, y a las amigas y a los paseos.

-Como no tengo hijos, tengo perros y caballos -dice y se ríe.

De chica vivió en varios lugares, dentro y fuera de Chile. Dice que así fue como se forjó la personalidad fuerte, de tanto cambio de ambiente y de tener que llegar a hacerse nuevos amigos. Y cuando tenía 21 ó 22 años, sus padres pasaron por un difícil divorcio. Esas son las dos cosas que la empujaron a querer desde siempre echar raíces en algún lado, no querer saber de más cambios de casa, sino que saber de niños y familia.

Pero, como dice ella, la vida no siempre sale como una la planea. Marcella fue de muchos pololeos y parejas, todas relaciones largas. Hubo anillos regalados, y anillos devueltos. Otra vez se emparejó con un hombre varias décadas mayor, vivieron juntos, no resultó. Se terminó casando con un extranjero, relación que tampoco funcionó como esperaba, y hoy, a los 44 años, está divorciada hace tres.

-Cuando me separé, dentro de mi pena de que fallara mi proyecto de vida, de que estuve buscando toda mi vida tener familia y un hogar, de que pasé las penas del infierno, encima me tocaba en una edad difícil, con el problema existencial de que no tuve hijos porque me casé vieja, y la verdad que me costó superarlo.

No se arrepiente de no haber tenido hijos. Fue una decisión más que consciente: se cuidó todo el tiempo pensando en que el día en que por fin lograra armar su familia sería con padre y madre estables y presentes, bajo el concepto "tradicional" de familia. Por lo mismo, la adopción o el in vitro hasta el momento no han sido alternativas para lo que quiere ella.

Así que ahora vive en el campo, se junta con amigas, la mayoría separadas, pasa el tiempo con animales, y también hace paseos al cerro con amigos, ojalá hombres.

-Para mí es mucho más entretenido estar en un grupo de hombres que no hablan ni de pañales, ni de que se les fue la nana, ni de qué comida hacer, que un cabro es mañoso, o que no puede salir porque tiene turno. Prefiero mil veces estar con mis amigos casados o separados, pero que no tienen ese problema. No es fácil a mi edad, cuando uno tiene todas las libertades, tiene la economía, tener esta independencia, te toca estar harto sola, como que no te hallas en la casa que está llena de niños con la amiga.

Pero Marcella dice que sí, que en algunos minutos sus amigas la envidian a ella, y su libertad, sobre todo al rodearse de muchas separadas que deben cargar con el peso de los hijos casi entero. Pero, dice, la vida se equilibra cuando es ella quien las envidia: envidia los besos, los abrazos, los afectos. El ser mamá.

-Yo recuerdo, hace millones de años, mi papá me dijo: no te vas a dar ni cuenta y vas a tener 40 años. Yo veía que faltaban años luz. En algún minuto me dije, si yo cumplo 35 años y no he tenido guagua, me voy a buscar cualquier chiquillo por ahí y voy a tener una. Cumplí 35 y no estaba ni ahí. Estaba en este pedazo de la generación de ahora que recién partía, y no era nada grave no tener niños. Había muchas chiquillas que no estaban ni casadas. Y de repente, cuando cumplí 40, me di cuenta de que lo pasaba tremendamente bien. Diría que hoy, que tengo 44, sí me cuestiono que en qué minuto me hice vieja.

"Hay una frase que tengo súper metida en la cabeza -dice, y por única vez en la conversación, los ojos se le llenan de agua- La vida no te espera".

"Me acosumbré a vivir la vida así"

-El tema del matrimonio y del tener hijos nunca me lo planteé como meta. El "me voy a casar, tener hijos", siempre estuvo supeditado, sobre todo los hijos, a estar casada, y a casarme enamorada. Si no se daba, me iba a quedar soltera -cuenta Angélica Contreras, 54 años, sentada en el segundo piso de su casa en Los Dominicos, frente al calor de una estufa-. Porque para otras mujeres es una meta que hay que cumplir a como dé lugar. Si no te has casado, le dices a otra persona o a tu pololo y tienes el hijo y punto. Ser madre soltera para mí nunca fue opción.

Angélica creció como la tercera hija de una familia tradicional de seis hermanos. Cuenta que siempre ha sido guaguatera, que le encantan los niños, y que como cuando ella tenía 18 años nació su hermana menor, el concho, volcó todo el instinto maternal que siempre ha tenido en atenderla a ella. Mudaba, daba papas, contaba cuentos. Le gustaba tanto, que pensó en ser educadora de párvulos. Pero en el segundo año de carrera, haciendo prácticas, rodeada de 40 niños gritando a la vez, decidió que no era lo suyo. Vio un anuncio en el diario que buscaba auxiliares de vuelo; partió trabajando en Ladeco, en lo que pensaba sería un par de años, pero después se cambió a LAN, donde estuvo 25 años. El cambio de aerolínea coincidió con el quiebre con su pololo de ese entonces, una relación que fue muy importante para ella.

-La verdad que me hizo súper bien el hecho de volar, porque es bien escapista. Dejas problemas, familia, dejas un montón de cosas y te olvidas del asunto. Era rico en esa época porque los vuelos duraban una semana mínimo en todas partes, en Tahiti, en Europa, en Los Angeles. Las tripulaciones eran bien familiares, arrendábamos auto, partíamos a conocer distintos lugares, se compartía mucho. Fue súper rico para mí, porque no sé si me tomo las cosas muy a pecho, pero sentí que en esa relación amorosa levitaba -se ríe-. Dije, bueno, una cosa así tan grande, tan linda, tan profunda, uno no la siente todos los días. Veo difícil que de aquí a futuro yo me enamore de otra persona. Me planteé mi camino soltera. Y me dediqué a pasarlo bien.

Dice que nunca se sintió sola: siguió viviendo con su familia, porque ya que viajaba la mayor parte del tiempo, cuando pasaba por Chile aprovechaba de estar con su familia, sus hermanos, sus sobrinos. Cuenta que hizo grandes amistades, y que se volcó mucho a la vida espiritual, además. Aunque durante los primeros años de soltería sentía un poco de presión por parte de su familia para que conociera a alguien, no le interesaba.

-Les presentaba a un amigo, que me caía bien, pero para mí no era nada más que eso, y mis papás decían: si es tan amoroso, tan inteligente, le hacían mucha propaganda. Pero la verdad es que no pescaba mucho tampoco. Chile no es como Europa o Estados Unidos donde la gente deja que hagas tu vida.

La vida siguió así por años, décadas, hasta que hace unos seis años se topó con un piloto al que conocía de toda la vida, pero con quien nunca había volado mucho. Él estaba separado, y conversando se dieron cuenta de que compartían muchas cosas, como el interés por la vida espiritual: él la invitó a un grupo de oración que se reunía en su casa. Hace cuatro años son pareja, y a fin de año se casarán.

-Estando con él ha sido el único momento en que realmente pensé: "qué rico, me habría encantado ser mamá y tener un hijo". En una oportunidad se lo planteé, pero para ver cuál era su opinión, cuando yo todavía estaba fértil, porque la menopausia me vino hace dos o tres años. Me dijo que por el lado de él ya tenía cuatro hijos. Tenía 60 años. Le encontré la razón y habría sido súper riesgoso. Yo creo que la naturaleza es sabia.

"Me acostumbré a vivir la vida así. De repente he pensado cuán diferente habría sido con hijos, pero no me quita el sueño ni me siento amargada. Para mí, la condición para llegar a ser mamá era en pareja y en amor".

"Me reconcilié con el no ser madre"

-Para mí, el tema de la maternidad siempre fue súper importante. El matrimonio, no particularmente. Cuando era bastante más joven, creía fuertemente que si querías tener un hijo, no era tema lo del marido o estar en pareja -resume Carolina Carrasco, abogada de 43 años, sentada en su oficina en el sector de El Bosque-. Eso fue algo en lo que cambié. Sí he pensado que es opción, pero creo que, idealmente, es rico para el niño que venga en una pareja. La decisión de me voy a embarazar porque quiero ser madre no me convenció. Más de alguna vez con amigas hicimos pactos de: ya, si no hemos tenido hijos a los 35 años vamos a ir a Houston y nos vamos a inseminar. Después pensaba, ojalá que ésta no me cobre el pacto -se ríe.

Carolina viene de una familia de cuatro hermanos, y está llena de sobrinos. Le encantan los niños, se reconoce guaguatera, y cree que el que hoy se encuentre sin los suyos propios fue un problema de que en su vida emparejada faltó un proyecto en común que ella encontraba necesario para ser mamá. Cuenta que la mayoría de sus relaciones importantes han sido con hombres mayores, muchas veces separados y con hijos, por lo que se encontraban con la vida un poco armada.

-Muchas veces tuve pololos que me preguntaban el tema, y siempre me decían que estaban dispuestos a tener hijos conmigo, pero siempre lo sentí como que me iban a hacer un favor. No era un proyecto común y para mí ese era un tema primordial.

Así que hoy, pasados los 40, piensa que la maternidad ha quedado atrás para ella. El tema que se ha vuelto más importante es la salud de una guagua, que a su edad, corre riesgo con un embarazo primerizo.

-Hace unos años me reconcilié con el tema de no ser madre, porque lo que me preocupa más ahora es la edad. El tener un hijo hoy tiene un riesgo, más para ese hijo que para mí.

Así como Carolina dice que hoy está en paz con el tema de su maternidad, también recuerda la vez en que más se emocionó al respecto. Bordeaba los 40 años, y una de sus amigas más cercanas, de su misma edad, tuvo guagua.

-Verla a ella en la clínica, ver la alegría de una persona que tuvo guagua a esa edad, que lo esperó, lo quiso y lo buscó, y ver su emoción... creo que fue la primera vez que me di cuenta de que quizás esa realidad yo no la iba a vivir. Me emocionó. Creo que fue ahí cuando me reconcilié con el tema, al decir: Lo más probable es que esto yo no lo viva.

Cuenta que siempre se ha sentido muy apoyada, y acompañada, tanto por sus amigos como por su familia, los que hoy le llenan los fines de semana con panoramas. Pero que sí le llama la atención que de repente gente que no la conoce tanto opine sobre su vida, o de la del resto; para Carolina no haber tenido niños, siendo que quiso ser madre, es más un tema de cómo las cosas se van dando en la vida, más que de decisiones u opciones laborales o del ámbito que sea que ella haya tomado.

-La gente de repente sale con estos comentarios, "es que tú tienes que tener hijos, que uno como mujer no se realiza si no es madre". No estoy de acuerdo, porque uno como mujer se realiza en millones de formas distintas, y sería muy triste en el caso de las mujeres que no pueden tener hijos. Me duele, no lo que me dicen, sino que la falta de visión de lo que uno es como esencia. Y me ha tocado estar en conversaciones de mujeres, con amigas mías que no pueden tener hijos, u otras que no tienen con quién y escuchas estos comentarios, básicamente diciendo que se pasan de tontas si no tienen hijos. Y no. De repente la vida te pone en esa situación y no lo podría calificar ni de bueno ni de malo. La vida es sabia.

5 Comentarios publicados
Posteado por:
Almodena
14/06/2011 10:14
[ N° 1 ]

Increíble tema y me toco medio a medio, actualmente cargo con 38 y tengo endometriosis, una enfermedad que me provoca esterilidad y de la cual me curo quedando embarazada, irónico!.
Los hijos nunca han sido tema para mí, pues tal como dicen, creo en ellos en la medida que existe una pareja afianzada y mucho amor, de lo contrario no me atrae tener hijos por soledad, eso sí, adoptar me gustaría mucho, sola o acompañada, pues se sanan 2 almas (o más) con una sola decisión.
Como menciona Angelica, el tema de la maternidad actualmente para muchas mujeres (incluyéndome) ya es un tema desagradable, pues se tiene la visión de que eres realmente mujer cuando eres madre, que terrible e inhumado!!! y cuando no se puede?, que se le dice a aquellas mujeres que sencillamente no pueden?, "que pena linda pero nunca estarás completa", lo encuentro horrible, la publicidad, los medios: "el momento más maravilloso de tu vida es..." y zas te dan el palo.
Para mujeres como yo que no es tema (aún y toco madera) da lo mismo, pero tengo amigas que con lo único que sueñan es con ser madres... y ver sus rostros realmente duele...

Posteado por:
Fabiola Castillo
14/06/2011 15:39
[ N° 2 ]

El tema de la maternidad, realmente es tema en éste país.

A mis 33 años aún no soy madre (¡y vaya que quiero serlo!), porque siento que un hijo es algo tan sagrado (y religiosa no soy) que debe nacer como fruto o consecuencia del amor que se tiene la pareja, donde sienta que puede contar con al menos un padre y una madre que deseen dar lo mejor de sí por el bien de ése hijo. Que sea un hijo deseado y feliz.

Sin embargo, la presión social es fuerte. La típica pregunta: ¿Y tú, cuando?, ó la otra: ¿quieres quedar sola el resto de tu vida? (porque se asume que sólo en la familia encontramos el amor verdadero), muchas veces socava el espíritu, haciéndote sentir incompleta y desadaptada socialmente.

Por otro lado, hay quienes alaban la libertad que uno tiene al no tener hijos, a tal punto que no pueden (o no quieren) entender que uno si aspire a ser madre (cuando muchos reniegan de ello), a pesar de la "libertad" que se pierde.

Finalmente, el decidir tener o no hijos, el tenerlos estando sola o acompañada, siendo joven o madura, es una decisión muy íntima y personal de cada mujer, y por ende muy respetable. En cualquier caso, se espera que pueda dar lo mejor de sí en cada decisión.

Posteado por:
María Cristina Vildósola Cincinnati
14/06/2011 15:39
[ N° 3 ]

Porqué hay mujeres mayores de 40 que no tienen hijos por cualquier circunstancia y se mueren de pena y creen que sus vidas son una porquería?. Noooooooo!!!! el ser soltera y no tener hijos no es para tomarlo a mal. Yo vivo sola, soy soltera y no tengo hijos. Soy feliz con esta soltería y sin hijos. Ahora ya no soy capáz de mudar, preparar mamaderas,y atender a un hombre que llegue casando del trabajo y empiece a sacarse la ropa e ir dejándola tirada a lo largo de la pieza. Tampoco tengo paciencia para servir un desayuno más, preparar una comida más...hago lo que quiero a la hora que quiero y no tengo que darle explicaciones a nadie cuando gasto mi dinero en mis cosas personales y para la casa; nadie me dice esto está bien o esto está mal...ah!!! que delicia llegar a tu casa, sacarte los zapatos y caminar descalza por la alfombra, tomarte un licorcito de chocolate y mirar a través de la ventana del living el lindo paisaje de la noche...después irse a la cama, reconfortante descanso mirándola la televisión ó sino leyendo algún libro...la casa toda para ti, sin que nadie te moleste. No me digan que no es maravilloso...me encanta, soy feliz así.

Posteado por:
Mariana Varas Soler
15/06/2011 10:10
[ N° 4 ]

Las mujeres solas sin hijos lo pasan bien, aprovechando la independencia hasta cierta edad, no más. El problema de no tener hijos se siente cuando los amigos se dispersan. La diferencia entre los hijos y los amigos, es que los hijos son algo permanente. Pero eso no es lo peor, lo peor es que una siente gozo por la vida cuando da, cuando se entrega a otros. Ese es el secreto de la felicidad. Y ese goce es el que la mujer sola carece; teniendo un manantial de amor para dar, tiene que guardárselo. Cuando ha trabajado todo lo que tenía que trabajar y más; cuando ha viajado todo lo que tenía que viajar, cuando ya no le atrae salir con las amistades o ir a la casa de familiares a lo mismo de siempre, ¿que hace? A lo mejor la opcion es adoptar un hijo que le de verdadero sentido a la vida. Y no olvidemos que menos mal que siempre esta Dios, que llena ese vacío del alma.

Posteado por:
frauna cortis leah
02/08/2011 23:10
[ N° 5 ]

la maternidad está sobrevalorada, como tantas otras cosas. y a fin de cuentas, a viejo se llega solo igual, con o sin hijos.

Email Contraseña

Archivo

      Mayo 2012     
Do Lu Ma Mi Ju Vi Sa
    1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30 31    

Los más comentados

Última columna de Consuelo Aldunate: "Saber decir adiós"

191 comentarios

La cruzada del verdadero Machuca

168 comentarios

Crónica de una fumadora en rehabilitación

105 comentarios

Isabel Allende y el Premio Nacional de Literatura: "Estoy dispuesta a dar la pelea"

95 comentarios

Mi vida en primera persona: "Crecí sin padre"

90 comentarios

Las palabras de la ministra Matthei

90 comentarios

¿A ustedes les dijeron que su guagüita venía bien?

77 comentarios

Los más recientes

Las matemáticas del divorcio

4 comentarios

"Vas a ver que es una bendición"

5 comentarios

Mi skate

0 comentarios

Bicicleta

1 comentarios

El regalo envenenado

0 comentarios

Finales

3 comentarios

La información, ¿es poder?

5 comentarios



  • Blogs de Revistas
Acceso a ediciòn impresa de El Mercurio Noticias online en Emol.com