Columna de Pelayo Figueroa: "Desde que escribo esta columna, hace casi dos años, he leído religiosamente los posteos. A través de ellos he recibido dos propuestas de matrimonio, tres invitaciones para salir, cinco amenazas, varios insultos y contadas felicitaciones..."...
Continúe leyendo "La última"
Columna de Pelayo Figueroa: "Pasó lo de siempre: no me atreví. Al momento de decirle al peluquero que me rape, la orden no me salió. En cambio, si me salió decirle que me lo dejara “ordenadito”. Pereira lidera las humillaciones públicas cada vez que aviso que voy al peluquero. Su principal chiste, que cada vez es menos gracioso, es que mi peluquero se gana la plata fácil. El innombrable me dice que va a ser un par de minutas y ya..."...
Continúe leyendo "Si yo fuera como Pereira"
Columna de Pelayo Figueroa: "De vez en vez me miro al espejo y me digo: ahora sí, esta tarde voy al peluquero y me corto al cero. Y mientras me digo eso, pienso en las razones que me han conducido al inexorable camino hacia la calvicie. Aquí hay que hacer un flashback..."...
Continúe leyendo "Hoy es el día"
Columna de Pelayo Figueroa: "Cuando me casé con ella sólo sabía que tenía un par de restricciones a la hora de comer, pero nada grave. Nadie me advirtió que era más que eso. Sus padres jamás me mencionaron nada. Ni de sus alergias ni de su propensión a enfermarse. Menos ella. Fue como si creyeran que lo pensaría dos veces antes de casarme si me enteraba..."...
Continúe leyendo "Sushi, por favor"
Columna de Pelayo Figueroa: "O yo soy un tipo frío, sin sentimientos ni consideración, o Paola es una mujer hipersensible, que todo le afecta. Ayer me decía que el clima estaba raro por el terremoto en Japón. Yo le respondí que siempre en marzo el clima es así de raro. Y ella que sí, que es por Japón, y yo que no, que es lo de siempre..."...
Continúe leyendo "Terremoto en mi casa"
Columna de Pelayo Figueroa: "Paola ve cosas que el ojo del hombre —en particular el mío— no puede ver. Sabe cuando he abierto el cajón de su velador, pese a que no he tocado nada. Sabe que ocupé el baño, sin que haya dejado la tapa del WC arriba. Sabe que estoy preocupado, aunque me esté riendo. Y sabe que Rúcula es Rúcula, aunque nadie se lo haya dicho en el matrimonio de Pavez. Le basta una imperceptible señal, un objeto apenas fuera de su lugar, un gesto milimétrico..."...
Continúe leyendo "No miraré, no miraré, no miraré"
Columna de Pelayo Figueroa: "1. Ayuda a ser natural cuando la situación no lo es 2. Transforma un momento crítico en una oportunidad favorable. —Ella es Rúcula? —me preguntó Paola. —Ah, sí —le contesté, como si se tratara de algo sin importancia—. Es ella. No sabía que había venido. ¿Te incomoda? Porque si te incomoda, no sé, nos vamos, o lo que digas. ¿Otro vodka?..."...
Continúe leyendo "Ventajas del alcohol"
Columna de Pelayo Figueroa: "Si tuviera que hacer una reconstitución de escena de las primeras dos horas, sería así: Llego con Paola a la fiesta. Me siento con ella en una mesa mitad conocidos mitad desconocidos. La chaqueta me aprieta los hombros, la corbata me aprieta el cuello. Paola conversa. Conoce al innombrable. Conoce al Niño Maravilla. Conoce a Olea. Conoce a mi jefa. Conoce a los desconocidos y los desconocidos se preguntan quién es el tipo que está a su lado y que se queja tanto..."...
Continúe leyendo "A ella le gusta la gasolina"
Pienso: Paola no tiene por qué conocerla. No tiene por qué saber que ella es ella. Si nadie le dice, todo arreglado. Me ahorro malos ratos, malos entendidos, malas miradas, malos gestos, malos momentos y todo lo malo que podría pasar durante y después de una fiesta de matrimonio. Así que no me preocupa. Más tarde, en la fiesta, con más de tres vodkas, pensaré que fui un imbécil......
Continúe leyendo "El casamiento de Pavez"
Columna de Pelayo Figueroa: "Le conté a Paola lo de la despedida de soltero de Pavez. Le conté de Laura y Jocelyn y del poco entusiasmo que pusieron en el baile. Le conté también lo de la broma de mis compañeros de oficina. Y no le conté nada más. Le dije —como ella y todas las mujeres del mundo saben— que lo que sucede dentro de una despedida de soltero, se queda allí..."...
Continúe leyendo "Sospechas de Paola"
Columna de Pelayo Figueroa: "No he estado en demasiadas despedidas de soltero, pero podría decir que Laura y Jocelyn se mostraron más simpáticas de lo que esperaba, aunque el baile fue frío, de memoria, robótico y poco sorpresivo. Tal vez porque estaban apuradas..."...
Continúe leyendo "Laura y Jocelyn"
Columna de Pelayo Figueroa: "A los 23 no había tirado, no le había dado de comer al ganso, no le había visto el ojo a la papa, no le había dado uso al látigo, no había apuñalado a nadie. Era virgen y ya sabía que algo no andaba bien. La mayoría de mis amigos de entonces ya contaba al menos con una experiencia sexual y yo estaba realmente desesperado..."...
Continúe leyendo "Mi primera vez"
Columna de Pelayo Figueroa: "Mis amigos que tenían que casarse, se casaron antes que yo. Y los que no lo hicieron, como Pereira, aún no lo han hecho y no creo que lo vayan a hacer. Por eso hace años que no voy a un matrimonio. Tanto tiempo, que el terno que vestía para estas ocasiones, pasó de moda. Ya no se usan las solapas anchas y tengo mis dudas de que las chaquetas tengan hoy dos botones..."...
Continúe leyendo "¿Qué me pongo?"
Columna de Pelayo Figueroa: "Hojeo una Playboy que encontré en una caja de cartón de la bodega mientras buscaba otra cosa. Es una Playboy antigua. Una Playboy de la época presilicona y me la quedo viendo como cualquier hombre se la quedaría viendo. Página por página. Foto por foto. Detalle por detalle. Y ahí, solo en la bodega, rodeado de cajas que no he abierto hace años, una aspiradora inservible, varias escobas gastadas y una montaña de juguetes de la Vale, hago un ranking mental de las mejores fotos..."...
Continúe leyendo "Qué tonto soy"
Columna de Pelayo Figueroa: "Pereira me ha advertido de los mil peligros que trae una moto. Dice que los conductores no respetan, que las calles están llenas de ineptos al volante, que si me chocan me mato, que un amigo de él se cayó y se rompió la mitad de la cara, que la moto china que yo quiero no tiene repuestos, que mejor me compre un auto. Puros contras..."...
Continúe leyendo "Crisis de los 40"
Columna de Pelayo Figueroa: "No sé si Pereira me deja más tranquilo, pero hace tiempo que no me juntaba a tomar una cerveza con él. No fui yo quien llamo para salir. Fue él. —Me preocupas —dijo al teléfono. Después me diría que la sola tentación de revisar el correo de Paola me hacía ver como una persona insegura frente a ella..."...
Continúe leyendo "Las ocho reglas"
Columna de Pelayo Figueroa: "Yo tengo la clave del gmail de Paola. No se la robé ni la descubrí por error. Fue ella la que, por cuenta propia, me la dictó un día. Ocurrió hace varios meses, cuando me llamó a la oficina y me pidió que le leyera un correo porque no me acuerdo qué problema tenía. Lo hice, se lo leí y cerré la sesión. Pero su clave quedó anotada en mi libreta. Ahí está todavía. Y quisiera no haberla anotado nunca..."...
Continúe leyendo "Infidelidad cibernética"
Columna de Pelayo Figueroa: "Ayer pasó. Menéndez llamó a Paola. Lo sé, porque ella me lo contó. La llamó a su oficina. Ella contestó. Él habló. Hola, soy Menéndez. Hola, Menéndez. Te llamaba para que nos fuéramos a tomar un café. ¿Hoy? Si, hoy, ¿no puedes? Difícil. ¿Yqué te parece mañana?, así nos ponemos al día. Puede ser, llámame mañana. Ya, te llamo, podríamos ir al café no sé qué, ¿lo ubicas? Sí, obvio. ¿Te gusta? Sí, es lindo. Ya, po, hablamos. Chao. Chao. Click..."...
Continúe leyendo "Un café secreto con Paola"
"En la agencia de publicidad en que trabaja, Paola tiene dos amigos-amigos. Uno es Gutiérrez, un tipo raro, que no te mira a los ojos, que habla con un solo tono, que nunca se ríe y que, según Paula, es un genio. El otro es Andrade, de quién Paola me dijo un día: —No podrías creer lo lindo que es. Y, aunque suene un poco homosexual, es efectivamente lindo. Lo primero que pensé cuando me lo presentó fue que la naturaleza no es tan sabia..."...
Continúe leyendo "¿Celoso, yo?"
Columna de Pelayo Figueroa: "Ya he hablado antes de él. Menéndez era el pololo de Paola cuando la conocí y es del tipo de persona que habla fuerte, da apretones de mano fuerte y se siente fuerte. Un ganador. Un tipo con futuro. El yerno ideal. Simpático. Conversador. Animoso. Entrador. En resumen: un idiota..."...
Continúe leyendo "Qué pelmazo"
Columna de Pelayo Figueroa: "No sé manejar. Una vez hice el curso, saqué el carné, lo fui a buscar y nunca más conduje un auto. No sé qué clase de decisión fue ésa. Tenía 18 años, y a los 18 no se puede tomar ninguna decisión que sea para toda la vida. Pero me acuerdo de haber tenido por esos días un sueño raro: que no respetaba un paso de cebra..."...
Continúe leyendo "Pelayo es mi copiloto"
Columna de Pelayo Figueroa: "Terminamos la reunión abriendo el whisky que le regalé al dueño de casa: un Jim Beam Black que casi bajamos entero. Al otro día me arrepentí de la mezcla adolescente de alcoholes, pero valió la pena. El día que el innombrable me dijo que se iba, pensé que era una broma. Me costó varios minutos creerle. El innombrable, ya se sabe, me pidió una vez que no lo volviera a mencionar en esta columna, porque le traía problemas con su pareja de entonces, con quien vivía. Poco tiempo después se separaron, nunca me contó por qué..."...
Continúe leyendo "Adiós al innombrable"
Columna de Pelayo Figueroa: "Paola está enamorada de Bielsa. Me dice: “Me casaría con Bielsa”. No le gusta el fútbol, no conoce a ninguno de los jugadores de la selección, ni menos sabe dónde juegan, apenas distingue un corner de un saque de costado, no tiene equipo favorito, jamás a chuteado una pelota, piensa que el Sapo Livingtone siempre fue gordo, con suerte identifica a Zamorano y cambia de canal cuando dan los goles, pero a Bielsa lo ama. No lo digo en sentido figurado. Lo ama en serio..."...
Continúe leyendo "Mi mujer me engaña con Bielsa"
Columna de Pelayo Figueroa: "Estoy a un mes de cumplir los 43, y no es por esquivar mi edad, pero no siento que haya vivido 43. Tampoco me siento de 20, ni de 30. Tal vez de 35. Si fuera a cumplir 35 sería más justo, pero 43 me parece demasiado. Suena a mucho. Uno se demora en pronunciar esa cifra, cuesta imaginársela, no es llegar y decir tengo 43, porque si uno dice eso —tengo 43— ya no es tú, es usted y todo lo que significa ser usted. Me pasó ayer en la micro, porque viajo en micro y dependo de mi tarjeta Bip. No lo había dicho antes, pero hace años tomé la opción de no aprender a conducir, una opción política que Paola siempre me ha criticado, pero ahora estoy hablando de otra cosa..."...
Continúe leyendo "Perdone usted"
Columna de Pelayo Figueroa: "La semana pasada no estuve. Ni en esta página ni en Santiago. Pedí en el trabajo algunos días libres que me debían y partí al campo con Paola y la Vale, sin celular, sin computador y sin posibilidad de contactarme con nadie por cinco días. Prefiero la playa al campo, porque le tengo fobia a las arañas y a los palotes y a la mayoría de los insectos que existen en el mundo, pero Paola dijo: campo, y aún no estoy en condiciones de decirle que no..."...
Continúe leyendo "Sueño con pantalones"
Columna de Pelayo Figueroa: "Paola lloró cuando supo que había 33 mineros atrapados. Lloró cuando el ministro Golborne dijo que el rescate por la chimenea había fallado. Lloró cuando apareció el mensaje de que todos estaban vivos. Lloró más cuando se mostraron las primeras imágenes de ellos en la mina. Y lloró hace pocos días cuando el primer minero, Florencio Ávalos, salió de la cápsula Fénix, libre, y abrazó a su mujer y a su hijo..."...
Continúe leyendo "Rescate minero"
Columna de Pelayo Figueroa: "Ya lo dije una vez. La Señorita Rúcula hace tiempo que me esquiva. Puedo imaginar por qué, pero es una situación incómoda cuando trabajas en una oficina de pocos metros cuadrados. Le comento a Emilio Pereira que desde que escribí aquella columna, esa en la que relataba mi frustrada salida con ella, Rúcula parece distante..."...
Continúe leyendo "Idiota"
Columna de Pelayo Figueroa: "Pasé la prueba. Y creo que será la última. Tiene que ser la última. Escuchar a mi suegra hablar sobre si se haría o no un implante mamario fue perturbador. Si no la conociera, diría que Paola le hizo la pregunta a propósito: estaban viendo en la tele un programa acerca de los riesgos de la silicona y yo, hundido en el sillón, sólo esperaba con paciencia la hora de irnos, hasta que mi mujer le dice a doña Hortensia..."...
Continúe leyendo " Una conversación que quiero olvidar"
Columna de Pelayo Figueroa: "La amenaza de Paola ha sido literal. La tarjeta de crédito salió más cara que nunca y la cuenta del celular se elevó hasta las nubes. Debí haberlo sospechado antes, cuando vi que andaba con ropa nueva, pero pensé que habían sido uno o dos pantalones, una o dos chaquetas, uno o dos pares de botas, y me dije, bueno, aquí está la cuenta que ella me está cobrando por mi seudo desliz con la Señorita Rúcula..."...
Continúe leyendo "El gran castigo"
Columna de Pelayo Figueroa: "Si he de creer en las cifras, lo que me espera con Paola es sólo empeorar. Encima, la encuesta midió la infidelidad, y no es que los chilenos toleren las aventuras extramaritales -al contrario, gran parte las rechaza-, pero un robusto 15 por ciento sí las acepta y, aunque no parece tan sorpresivo, la mayoría son hombres desde los 35 años hasta los 54. Y yo, en edad, estoy en ese grupo..."...
Continúe leyendo "Las estadísticas me avalan"
Columna de Pelayo Figueroa: "Le dije a Paola que prefería la conquista a la colonización y me miró como si estuviera hablando estupideces. La frase no es mía. Es del innombrable, que ayer se acercó a preguntarme cómo estaba y le contesté que no muy bien, que para qué lo iba a aburrir con detalles si él ya sabía todo y me dijo que sí, que sabía, que me había advertido y que teníamos que buscar una fórmula para arreglar este lío..."...
Continúe leyendo "La teoría del innombrable"
Columna de Pelayo Figueroa: "No es que te haya querido engañar. Si quisiera eso, no sería tan tonto como para escribirlo. Tal vez me he puesto un poco inseguro porque tu estás más bonita y yo más pelado. Tú podrías gustarle a cualquiera. Si yo me muero, habría cincuenta tipos afuera haciendo cola..."...
Continúe leyendo "Primer round"
Columna de Pelayo Figueroa: "Hace dos días que Paola no me habla. O me habla poco. O me habla sin ganas. Pero da igual: es como si no me hablara. Cuando me preguntó quién era la Señorita Rúcula quedé helado. Sabía que iba a llegar el día en que lo descubriera, pero no tenía ninguna respuesta preparada. No era difícil pensar que —pese a que en junio me dijo que le incomodaba esta columna y que no la leería más para no crear tensión entre nosotros..."...
Continúe leyendo "Efectos secundarios de la Rúcula "
Nada podía haberme preparado para terminar este día de la terrible manera en que terminó. Durante la mañana no tuve ningún indicio. Todo transcurrió muy normal en la oficina, incluso muy predecible. Tal como lo esperaba, el innombrable y Olea se rieron durante horas de mí por el fallido episodio con la Señorita Rúcula......
Continúe leyendo "Maldito día"
Columna de Pelayo Figueroa: "Lamento informar que, dadas las circunstancias acaecidas el jueves pasado en un pub de Providencia, todo indica que no volveré a salir con la Señorita Rúcula. Ya se lo dije. Ya sabe lo que pienso. Y sabe lo que escribiré en esta columna. Esto no significa necesariamente que algo haya salido mal. Tampoco tiene relación con ideas equivocadas o malas interpretaciones que me haya hecho en torno a ella..."...
Continúe leyendo "Comunicado para Rúcula"
Columna de Pelayo Figueroa: "Hoy la Señorita Rúcula me preguntó si quería salir con ella a tomar un trago después del trabajo. Fue así: yo iba por el pasillo, la vi de frente, nos dijimos hola, me propuso hacer algo, le dije que sí y ella respondió bueno ya, hablemos después, y siguió caminando. Supongo que me buscará para ponernos de acuerdo. Supongo que debo proponerle dónde ir. Dijo un trago. No un café ni una cerveza. Un trago..."...
Continúe leyendo "Rúcula quiere salir conmigo"
Columna de Pelayo Figueroa: "Lo que me hace sentir mal en estos casos, cuando claramente me he pasado de la hora, es que Paola nunca llega más tarde de lo que me dice. Y la única ocasión en que se retrasó, me avisó con anticipación. Para ella es tan importante respetar los horarios..."...
Continúe leyendo "¿Son horas de llegar?"
Columna de Pelayo Figueroa: "Disfruto los cumpleaños infantiles. Me gusta ver a la Vale jugar y me gustan los tapaditos que a veces hay para los adultos. He ido a cumpleaños en locales de comida rápida, en parques de diversiones, en edificios, en zoológicos, en casas y en clubes. He visto payasitas gritonas, magos a los que nadie hace caso, monitores colapsados, titiriteros fomes y sujetos disfrazados de Barney muertos de calor..."...
Continúe leyendo "Te invito a mi fiesta"
Columna de Pelayo Figueroa: "Emilio Pereira sigue sin entenderme. No se da cuenta de que estoy lejos de enamorarme de la Señorita Rúcula. Le reconozco que sí, que me gusta un poco. Me gusta conversar con ella. Me gusta esa semicomplicidad que tenemos ahora. Me gusta que me busque para tomarnos un café. Me gusta que me salude a la distancia. Incluso me gusta que el innombrable me levante el dedo pulgar en señal de éxito cuando ella no está mirando..."...
Continúe leyendo "El arte del coqueteo"
Columna de Pelayo Figueroa: "El enamoramiento dura, supongo, unos cinco años. Químicamente es imposible que sobreviva mucho más. En ese período, tú estás ciego: no ves los defectos de tu pareja, te ríes de todos sus chistes, encuentras que todo lo que hace está bien, ves los mismos programas de televisión, te caen bien todos sus amigos, no te importa que se quede pegada al teléfono, te da lo mismo que se compre cosas que no se necesitan, te agradan todos los regalos que te da y no dudas de que toma buenas decisiones. Es una etapa bonita. No ver la realidad completa te hace feliz. Además, hay buen sexo. Pero una vez que se está al otro lado del enamoramiento, algo pasa..."...
Continúe leyendo "La era post enamoramiento"
Columna de Pelayo Figueroa: "Me gusta ir a dejar a la Vale a su colegio. Lo que no me gusta es participar de las jornadas para padres. Fui a varias durante su época de jardín infantil y siempre me encontré con los mismos personajes: el padre hiper participativo, el padre integrador de los demás padres, el padre que sólo habla de su hija/o, el padre que organiza salidas, el padre que cuenta lo bien que le va en su empresa, el padre que ha viajado mucho, el padre crítico de todo y el padre que casi no habla. Este último soy yo..."...
Continúe leyendo "Tipos de padres"
Valderrama me advierte que no quiere aparecer más en esta columna. Argumenta que le ha traído problemas con su pareja y le pido disculpas. A mí también me ha traído problemas, tantos que Paola ha decidido no seguir leyéndola. Es una desventaja, por una parte, porque me interesaban sus comentarios; y una ventaja, por otra, porque puedo escribir con mayor libertad, sin temor a llegar un día al departamento y ver mis maletas en la puerta......
Continúe leyendo "Para entender el off side"
Columna de Pelayo Figueroa: "Ya lo he dicho: no hay nada que le importe menos a Paola que el fútbol. Pero ahora ella estaba haciendo un esfuerzo por comprenderme y compartir conmigo, lo que agradecí, claro, pero todo tiene su límite. Tras el partido, hice un listado de sus comentarios, más o menos en el orden en que los dijo, y los que entrego aquí con propósitos pedagógicos..."...
Continúe leyendo " Comentarios de mina"
Columna de Pelayo Figueroa: "A veces pienso que he perdido el toque y que, a lo mejor, sólo a lo mejor, podría ponerlo a prueba. Hace unos días una compañera de trabajo se me acercó y me preguntó si me gustaba la rúcula y le dije que sí y hablamos mucho de la rúcula, pero la verdad es que no le encuentro ninguna gracia, pero noté que me podía desenvolver cómo antes. Que no todo estaba perdido..."...
Continúe leyendo "Los misterios de la rúcula"
Columna de Pelayo Figueroa: "Aún no he logrado entender por qué a Paola, que lee a Primo Levi y se emociona con la ópera, le gusta tanto Sex and the city. Y lo peor no es eso: lo peor es que le gusta Carrie, la encuentra regia, dice, y no hay mujer más intolerable que ella, encuentro yo. Para mí es el peor de los personajes: se ve a sí misma como una bonita, y no lo es"....
Continúe leyendo "La pesadilla regresa"
Columna de Pelayo Figueroa: "Ante el éxito de la primera reunión, celebrada en el segundo piso de un bar en calle Constitución, Valderrama, Olea, Samaniego y quien suscribe vuelven a reunirse, pero ahora no de noche, sino que al mediodía; y no en un bar, sino que en una cancha de baby fútbol..."...
Continúe leyendo "Betas contra Alfas"
Columna de Pelayo Figueroa: "Motivados por esta columna semanal, varios amigos del suscrito –en adelante, Figueroa— han llamado, unos para hacer críticas con simpatía, otros para dar el pésame, por decirlo de manera elegante. Con un grupo de ellos, los más identificados con la lectura, Figueroa se juntó la semana pasada. Asistieron Samaniego, separado, tres hijos; Olea, casado, dos hijos; y Valderrama, conviviente, sin hijos. La conversación fluyó en el segundo piso de un pub de calle Constitución, amenizada por cervezas y shops, excepto Olea, que optó por un vodka tónica..."...
Continúe leyendo "Acta de la primera sesión"
No recuerdo que mi padre me haya ido a dejar alguna vez a mi escuela. Tampoco guardo en la memoria ningún momento en que me haya ayudado a hacer las tareas ni me haya preparado la leche ni la comida. Todo lo hacía mi madre o la nana que teníamos. Yo y mis hermanos éramos atendidos por mujeres. Mi padre, en tanto, se ocupaba de otras cosas: trabajaba duro, nos daba lecciones de vida y nos prohibía coleccionar álbumes y ver tele hasta tarde......
Continúe leyendo "Pequeño demonio"
La encuesta sale en El Mercurio del domingo y es realmente terrible. Mientras la leo me pregunto si no seré el único hombre casado de Chile que prepara la comida. O el único que lava los platos sin temor a las burlas. O el único que pasa la aspiradora cantando a Miguel Bosé. El artículo se titula: “Igualdad de géneros no avanza”. Y sigue con una frase peor: “Sólo el 2% de los hombres cumple roles domésticos”......
Continúe leyendo "Hombre Beta"
Cuando mis padres nos telefonean el sábado por la mañana, me viene un dolor justo en la boca del estómago. Si llaman, es sólo por una cosa: para invitarnos a su casa a almorzar. Y si no podemos, entonces dicen que vayamos a tomar té. Y si tampoco podemos, bueno, vengan a comer. Y si es imposible, ya, okey, ¿y mañana?......
Continúe leyendo "Llamadas fatales"
No sé cómo fue ni exactamente cuándo, pero de un día para otro a Paola le encantaba el sushi. Tenía su restaurante favorito, se conocía todas las variedades, planeaba salidas con amigas a comer, leía artículos al respecto y conversaba del tema con soltura. ¿El sushi? Sí, me dijo, ¿nunca lo has probado? Y no: con suerte lo había visto por televisión, así que la acompañé un día y al momento de pedir cuenta le tuve que ser honesto: nunca había quedado con más hambre en mi vida. Sólo un plato de lechugas me hubiera dejado peor......
Continúe leyendo "Sushi, no "
Un día, cuando pololeábamos, Paola decidió que debíamos casarnos. —Ya llevamos tres años y esto no va para ninguna parte —me dijo con aire severo. Y añadió: “O terminamos o nos casamos”. Parecía seria la cosa. Y yo tenía hambre y quería llegar rápido a mi casa. —Casémonos —le contesté......
Continúe leyendo "Decisiones extremas"
Podría hacer una lista de los detalles que, en secreto, me molestan de Paola. Pero Pereira me pregunta si sé cuántas cosas le molestan a ella de mí. Pues no sé. Varias, supongo. Una vez me dijo que le molestaba mi respiración. Si te dicen eso es que tu mujer ya no te soporta, pero era porque estaba resfriado y cuando se me tapan las narices produzco un silbido que puede desesperar......
Continúe leyendo "Cosas que me molestan"
Columna de Pelayo Figueroa: "Paola, ¿se te ha cruzado alguna vez por la cabeza tener un par de días sólo para ti, sin la Vale, sin mí, sin obligaciones, sin tareas. Sólo para ti? Ella me miró, se rascó la barbilla, inspiró, exhaló. -Sí. Claro. Obvio. ¿Tú no? Me sorprendió que fuera tan clara, tan transparente. Casi como si esperara que le hiciera una pregunta así. ¿Y si fuese una trampa?, pensé"......
Continúe leyendo "Plan de fuga 2"
Columna de Pelayo Figueroa: "Tengo un secreto que confesar. Hace semanas que una idea me da vueltas con fuerza: tomarme un par de días para descansar de la familia. Escaparme solo a la playa, por ejemplo. O a un hotel. O donde sea. ¿Cómo? He pensado que podría decirle a Paola que en mi trabajo me enviaron a Antofagasta a realizar una entrevista y listo. Ella no tendría por qué dudar. Sería el plan perfecto"......
Continúe leyendo "Plan de fuga"
Del silencio total emana la voz de Paola desde la cama. —La linterna, ¿compraste la linterna? —escucho que me pregunta. Algo me dice que este apagón no es lo peor que me pasará esta noche. Después del terremoto, Paola me pidió comprar una linterna por si ocurría cualquier emergencia. Le dije que bueno, que no se preocupara, que mañana la compraba,pero no lo hice......
Continúe leyendo "Póngale vida a sus años"
Yo saqueé el supermercado. No en el sentido en que vimos en la televisión, con hordas incontrolables entrando a un supermercado y arrasando con todo. Lo que yo hice no salió en la tele, no había cámaras allí, pero fue igualmente brutal. Ocurrió dos días después del terremoto. Aún nos quedaba una semana de vacaciones con mi mujer y faltaban algunas cosas en el departamento: pan, bebidas, un paquete de tallarines, confort, toalla nova, leche y nada más......
Continúe leyendo " Yo saqueé el supermercado"
La madrugada de aquel sábado no me despertaron los cuadros cayéndose de las paredes, ni los azulejos del baño trizándose en el suelo, ni la sinfonía de platos y cucharas tintineando en la cocina. Lo que me despertó de un salto fue el grito de Paola. Ella es de las que, para los terremotos, salen a la calle golpeándose el pecho y sollozando una plegaria, pensando que ya ha llegado el fin. Ella, tan segura que se ve, tan ejecutiva, tan calculadora, tan moderna, tan fría a veces, resulta que muestra la hilacha cada vez que se mueve la tierra más de la cuenta......
Continúe leyendo "Réplicas familiares"
Columna de Pelayo Figueroa: "—¿Y? —pregunta Emilio Pereira cuando le cuento que me encontré con Noelia, la chica que hace 25 años me dejaba mudo. —¿Qué tal está?... ¿cuántas piscolas?... —prosigue, arquendo las cejas, notoriamente entusiasmado y justificando por qué Paola no lo ve con muy buenos ojos. Ella odia que los hombres cataloguemos a las mujeres así, con piscolas..."...
Continúe leyendo "¿Cuántas piscolas?"
—Al menos se hubiera esperado 24 horas —se ríe Paola cuando le cuento mi episodio con Noelia. Resumo: cinco años mayor que yo, Noelia era la niña que me gustaba en mi adolescencia y, por supuesto, jamás reparó en mí, que tenía 13. Pero ayer, un cuarto de siglo después, se aparece, hablamos y en la noche me escribe un mail proponiéndome juntarnos de nuevo......
Continúe leyendo "Una delicada escena de celos"
No la veía hace mil años. Nunca me había preguntado qué había sido de ella ni intenté buscarla en Facebook y me parece que tampoco la mencioné en ninguna conversación. Pero nada más me la topé en un café de Providencia y un aluvión de recuerdos me cayó encima. Fue como oler un perfume en el que habita toda tu adolescencia......
Continúe leyendo "Noelia, Noelia, Noelia"
Estas últimas semanas me han dado vuelta en la cabeza los mil y un motivos que a veces me enfrentan a Paola. Todos son más o menos comunes a todas las parejas: que a ella le gusta Arjona y yo lo detesto. Que a veces no le presto la atención que ella quisiera. Que alguna vez le he respondido en forma equivocada. Etcétera......
Continúe leyendo "Propiedades de los monosílabos "
Le conté a Paola aquella riña que tuvimos durante el partido Argentina-Chile. Se acordó de la pelea con detalles insospechados, pero no del partido. En cambio yo me acordaba del partido y ya había olvidado la mayor parte de los detalles......
Continúe leyendo " Respuestas incorrectas"
Cuando entré al bar, Pereira y Samaniego ya tenían sus schops de medio sobre la mesa. Pedí el mío. Samaniego, que nunca se saca la corbata, parecía ansioso de recordar viejos tiempos, pero pronto no tuvo más remedio de hablar de su separación y, cuando nos llegaba la segunda jarra, ya hacíamos la larga lista de separados de nuestra generación......
Continúe leyendo " Mi peor pelea con Paola"
Pereira me envió un mail esta mañana. “Samaniego se separó. Está mal. Juntémonos en Lastarria”. La última vez que vi a Samaniego fue hace varios meses en el Parque Arauco. En rigor, primero me topé con Lucía, que a la fecha aún era su mujer. A ambos los conocí en la universidad......
Continúe leyendo "Samaniego se separó"
Lo confieso: soy un padre aprensivo, igual que Paola. Los dos hemos sido particularmente cuidadosos con lo que hace o no hace la Vale y aunque sabemos que le estamos haciendo un daño irreparable, seguimos encima de ella, pendiente de cada movimiento. Con el tiempo nos hemos relajado un poco, porque nadie resiste vivir tanta tensión, sobre todo con una niña de cinco años que no le importa el peligro......
Continúe leyendo " La niña invisible"
—No te metas con su clóset —me había dicho Emilio Pereira hace unos días, cuando le conté la cantidad de ropa que tenía Paola. —Metete con sus padres, con sus amistades, con su trabajo, pero con el clóset nunca —me insistía, con un tono de urgencia que me preocupó—. Para ellas, el clóset es un lugar sagrado, inviolable, venerable. Pereira parecía loco, pero sólo hacía gala de su acabado conocimiento femenino......
Continúe leyendo "Pizza y vino"
Durante los primeros años de casados acompañé muchas veces a Paola a comprarse ropa. Verla mientras se probaba pantalones y blusas y zapatos y chaquetas era, al principio, relativamente soportable. Después de todo, siempre estaba la posibilidad de algo de erotismo dentro del probador. Luego ni eso me motivaba. Realmente no hay nada menos estimulante que ver a tu mujer poniéndose y sacándose toneladas de ropa, una tras otra, en una interminable sesión frente al espejo......
Continúe leyendo "El clóset de Paola"
La primera Navidad que pasé con Paola le regalé un Channel número 5. Hasta entonces ni siquiera sabía qué era eso ni había comprado un regalo tan caro a nadie. Una tarde simplemente recortó un aviso del perfume de una revista y me lo mostró. —Mira, me encantaría tener uno de estos —me dijo y al segundo cambió el tema, como si fuera la cosa menos importante del mundo......
Continúe leyendo "Cómo pedir sin pedir"
Es domingo, y como casi todos los domingos de los últimos cinco años de mi vida, traje a Valeria a la plaza, mientras mi mujer da su dura y eterna batalla contra la naturaleza en una peluquería. Echo de menos esos domingos con Paola en que no hacía más que dormir, ver tele, tener sexo y comer pizza. Eran domingos pre Valeria. Hoy los paso sentado en un banco de esta plaza junto a un montón de padres con cara de agotados que traen a sus hijos a jugar......
Continúe leyendo "En la plaza"
Busco un regalo de Navidad para Valeria, mi hija. Tiene cinco años y, desde que llegó, mi vida matrimonial se ha puesto patas arriba. Hay que ver mi departamento. Antes era bonito, ordenado. Paola lo había decorado con un gusto exquisito. Cada cosa estaba en su lugar. Hoy es un desastre. Hay juguetes en el piso, no importa cuántas veces los recojamos, siempre hay uno o dos o tres juguetes tirados......
Continúe leyendo "Discovery Kids"
Le comento a Emilio Pereira que la otra vez leí en el diario un artículo que, apoyado en convincentes estudios, decía que los hombres resultaban ser más atractivos para las mujeres mientras más labores hogareñas realizaban. -Entonces tu serías Brad Pitt –me dispara Pereira, con fina ironía. Un par de tímidas risas se escuchan desde la mesa vecina del bar en que estamos......
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